lunes, 15 de noviembre de 2010
Humo
Mis papilas gustativas poco a poco van cayendo en un atolladero de putrefacción.
viernes, 12 de noviembre de 2010
BI-polar.
Puedo ser una princesa con zapatitos de cristal, o la puta que te encuentras al cruzar la esquina cada noche. Puedo escribir versos a la luz de una vela, y a hablarte de amor, y de estrellas, y de juegos de azar que realmente no están trucados… pero también puedo devorarte, quemarte los huesos y salir corriendo por los tejados antes de que amanezca.
Puedo soñar con volar a mil kilómetros de aquí cuando estoy a mil kilómetros de aquí. Puedo jugar al gato y al ratón durante mucho tiempo, o agarrarte por la nuca y gritarte al oído todo lo que se me pase por la mente.
Puedo bailar bajo la lluvia, cantando una de los Creedence o de Queen, o de las Supremas de mostotes, ¿¡qué mas da!? ¡Si lo importante es que estamos vivos!. Pero también puedo abrazarme a tu espalda y pedirte que no me sueltes jamás, que los monstruos de mi armario tienen hambre y yo cada vez soy más débil…
Que tengo mucho miedo y me visto de Peter Pan cada noche, o de Cat Woman, o de Spiderman. Que no sé cual es mi disfraz de princesa, y así cualquiera encuentra a su príncipe azul! Que aunque a mi lo de besar sapos se me da fatal, es lo que quiero, o lo que puedo, o lo que menos trabajo cuesta... ¡Yo que se!
domingo, 7 de noviembre de 2010
Un gramo de nada...
Anoche bebí hasta que se me cayeron las alas...
Hoy me he despertado sobresaltada, y en casa ya olía a comida. No me apetecía ducharme, los días nublados de resaca nunca me apetece meterme a la ducha. He leido algo de Bukowski y he escrito un par de hojas realmente buenas. He comido una de esas comidas que nunca sabes como se llaman pero están de puta madre. Me he sentido bien. Frente al espejo seguía siendo la misma, quizás un poco mejor que últimamente, será que eso de no ducharme me sienta bien. Lo he pensado y he sonreido. He salido a pasear, hacía mucho que no me dedicaba tiempo a mi misma. Ha sido bonito, esta ciudad no está tan mal como todos pensamos, tiene su encanto. He pasado por la tienda de enfrente de casa a comprar caramelos y el dependiente me ha dicho un piropo en voz alta, luego ha murmurado algo con la mirada triste y por lo bajo. He sonreido a unos niños que jugaban en el parque, he acariciado un perro que parecía necesitar más amor que tú o que yo, he visto las hojas secas de los arboles lanzarse al vacío, como si hubiesen aceptado su destino. He llegado a casa y un par de amigas estaban preparando la cena y una buena conversación. Hoy apenas he pensado en ti... lo cierto es que ha sido un buen día.
Hoy no he querido pegarme un tiro en la boca.
