jueves, 15 de diciembre de 2011
perritacaliente_23
Las canciones no son bonitas, ni feas, en realidad me la sudan las canciones, ya no suenan a lo que deberían sonar, o a lo que me sonaban antes. Janis Joplin ha dejado de tener la mejor voz del mundo, y Rafa Pons no sabe una mierda de la vida, solamente está triste, como yo, como vosotros. Ya ni siquiera pienso en un nosotros hipotético, nada me une al resto del mundo si no me esfuerzo en ello.
Esta noche no he soñado con nada, y al despertarme me han entrado unas ganas horribles de romper a llorar. Jamás he dormido siesta, desde que tenía 3 años, pero esta tarde puede que caiga rendida en esta incomoda silla de oficina. Ando falta de sueños, y eso es algo que no se puede pedir prestado.
Esto debería de tener otra forma, más apaisado, como con forma de e-mail, pero sin destinatario. Quizás debería reenviarmelo, o enviarlo a una dirección desconocida, "perritacaliente_23@hotmail.com" o algo así. Menudos hijos de puta los de hotmail, me han bloqueado la cuenta por el exceso de publicidad que ellos mismos me mandan. ¡Malditos!
He pensado en cerrar este blog, o quizás solo le cambie el fondo... No lo se, pero creo que me gusta, es solitario, nunca pasa nadie por aquí, y cuando pasan lo hacen de forma silenciosa, como una calle oscura a media noche. Me gustan las calles solitarias, sobre todo cuando no tengo compañía.
martes, 13 de diciembre de 2011
Nuestras sabanas
Ahora estoy desvelada porque soy incapaz de dormir en la pulcritud de mi cama, está demasiado fría y huele a detergente, ni rastro de nuestro olor. Y es que no puedo dormir sin restos de tu sudor y tu semen bajo mi cuerpo.
Me ha dado tanto asco que he decidido volver a usar pijama esta noche.

Imagen de: Alexander Timofeev.
sábado, 3 de diciembre de 2011
Orgullosos de nada.
A todo el mundo le gusta demostrar lo que sabe, alardear de las maravillosas cosas que son capaces de hacer y decir por sí solitos. Increíble, aplausos para vosotros y para mi un orfidal. El público debería enloquecer, pero parece que no es así, porque ellos tampoco dejan de pensar en las cosas maravillosas que son capaces de hacer, y yo tengo que disimular los bostezos mientras pongo cara de que estoy fascinada. Algún día la vida te dará una ostia en la boca. Os la darán y llorareís al unísono. Ojalá suceda.
Pero ahí no queda la cosa, luego también están los momentos de bajón, en los que uno no se siente del todo seguro de si mismo y necesita alimentarse con las palmaditas en la espalda de la gente al sacar sus escasos defectos al sol. Ridiculos defectos que tan siquiera se parecen a la realidad. Deja de mirarte al espejo y mirate las entrañas, y lugo me cuentas si has encontrado algo. Y yo te daré, os daré una palmadita en la espalda, que la ostia ya nos la dará la vida.
viernes, 25 de noviembre de 2011
Sacadme a pasear!
viernes, 11 de noviembre de 2011
Bla bla bla
Y hablando de defectos, hablando de avaricias, soy avariciosa, lo confieso y asumo la penitencia. Soy consciente de que solo puedo elegir un camino y que mis pequeñas y torcidas piernas irán tropezando en cada una de sus piedras, aún así no me conformo con ese camino, necesito otros que dejar atrás, aunque solo sea para poder arrepentirme cuando caiga al suelo de bruces. Entonces también necesitaré a alguien a quien abrazarme y llorarle volviendo a tener 3 años, eso sí, el camino lo elijo yo y solo yo, y que nadie se me cruce y que nadie me siga... ¿donde diablos se compran las puertas transportadoras de doraemon?. Ahora no entiendo las cosas, y la verdad, no quiero entenderlas, porque entonces no podré quejarme, y todos sabemos que ser feliz es una putada.
etc, etc...
miércoles, 26 de octubre de 2011
Sin sentido
domingo, 16 de octubre de 2011
Así eran las cosas...
"Temía por él. No podía decir qué era lo que le asustaba. No era nada que éste hubiera dicho. O hecho. No era lo que decía, sino cómo lo decía. No era lo que hacía, sino cómo lo hacía.
Quizá era, simplemente, que nunca parecía dudar. Que manifestaba una injustificada seguridad en sí mismo. En la forma de andar. En la forma de mantener la cabeza erguida. En la tranquilidad con que desechaba sugerencias sin dar la impresión de rebelarse.
Aunque aquellas cualidades eran perfectamente aceptables, tal vez incluso deseables para muchos, para otros podrían ser interpretadas como una insolencia.
Porque así eran las cosas."
-By: Sara T., mariposa de gomaespuma-
Más o menos como nos sucedía a nosotros... más o menos como me sucedió contigo. Como tu olor.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Maldito verano!
... quizás necesite una musa... o un muso... Quién sabe, como dice una gran persona: nunca cierres los ojos demasiado tiempo, la inspiración puede pasar por delante de tu nariz sin que te enteres.
(O algo así...)
P.D: En vistas a que se está terminando el verano, una gran sonrisa (de las que enseñan los dientes de abajo) para todo el que pase por aquí. Y a ser felices!! :D
jueves, 18 de agosto de 2011
martes, 26 de julio de 2011
Derroche de adjetivos apocalípticos.
Estallarán los universos y todo se reducirá a ceniza. No quedará títere con cabeza.
Lloverán aciagas semillas desde el mismo infierno, desde el infierno de miles de astros, que sembrarán el pánico en las tierras áridas de nuestro ya pútrido planeta.
Aquellos a los que ahora llamamos "humanos" serán los mismos que actuarán de forma cerril y atroz. Serán las bestias salvajes que mostrarán toda la crueldad debastadora que acabará con todo.
Aunque no todos los hombres se transformarán en cernícalos inmundos y hediondos, también habrá otros que correrán despavoridos por las fuliginosas calles, como medrosos animalillos, tan irracionales e instintivos como los demás. Como todos.
Estaremos avocados al trepidante abismo del fin. Entonces no habrá distinciones de raza, sexo, ni cultura, todos seremos parte de la misma materia orgánica en descomposición, del mismo montón de estiércol al que siempre hemos pertenecido y que nosotros mismos hemos ido construyendo con laborioso esfuerzo... Solo que entonces, lo sabremos. Cuando no haya remedio alguno.
sábado, 16 de julio de 2011
Cosas de cosas.

El mundo no te obseva, el mundo te alimenta, te crea una gran dependencia a esa autentica mierda de alimentos que te ofrece y te obliga a engullir, como si fueras un cerdo. Como... en una granja llena de cerdos.
[...] y no están satisfechos hasta que no somos totalmente dependientes, adictos a la música, al deporte, a la ropa, a la comida y a los muebles de ikea. Y mientras tanto, nuestra imaginación se va consumiendo, reduciendose a escombros y cenizas, hasta estar seguros de que tu capacidad de pensar por tí mismo es tán útil como tu apendice.
"Y esta forma de ser alimentado es peor que ser observado. Si el mundo te mantiene siempre ocupado, nadie tiene que preocuparse por lo que tienes en mente. Si la imaginación de todo el mundo está atrofiada, nadie más será nunca una amenaza para el mundo."
viernes, 1 de julio de 2011
Soy un jodido zombi.
Soy un jodido zombi. Un zombi anónimo y sin nombre. Mi nombre a estas alturas ya no le interesa a nadie. Nadie lo sabe, pero los zombis, además de comunicarnos por gruñidos sin sentido, somos comunistas. Los comunistas no creen en el individualismo. Somos individuos en masa, esclavos del rizoma apocalíptico. El Apocalipsis es nuestro único gobierno y yo guardo mis intestinos en un cajón de la nevera porque no quiero que se me estropeen más de la cuenta. Lo que cuenta es el caos y la anarquía. La anarquía del cerebro. Los cerebros son siempre una bendición de Dios. Dios se ha librado de ser zombi porque el muy listo no existe. Existen, eso sí y a pesar del caos, algunas normas y los zombis veneramos nuestras jovencísimas tradiciones y costumbres. Acostumbramos a bendecir cada uno de nuestros hábitos purulentos y macabros. Macabro es sin duda obsesionarse con los cerebros ajenos. Lo ajeno es lo que no pertenece a uno mismo y somos muy conscientes de que los cerebros de otros no se deberían de comer. Comemos, sin embargo, por una especie de absurda y poderosa gula. La gula cerebral es un grave pecado, pero nosotros lo hemos declarado actividad artística, cultura de lo estético, nuestra autentica fiesta nacional. Las naciones ya no existen, solo existimos los zombis y tú. Tú no eres un zombi, aún. Aún crees que hay más como tú en algún lado de este planeta. El planeta ha cambiado, pero tú te aferras a tu insulsa vida sin sentido, solo como una luciérnaga en la noche, y ni tan siquiera parece que puedas entender mis gruñidos tras tu puerta. La puerta no aguantará mucho más. Más zombis llegan al escuchar tus gritos agónicos. La agonía más perturbadora es la de la sonrisa inerte de la extinción. Extinguirse es como morir eternamente. La eternidad es como una plaga sin cura. Las curas y los milagros son los primeros en diluirse con el fin del mundo. El mundo como lo conocías antes protagoniza en estos momentos su propia despedida. Las despedidas tampoco existen ya tal y como tu las conocías, ni los reencuentros emotivos. Motivo suficiente para tu anodino final ha sido el no economizar con las balas de esa pistola que hace dos días encontraste. Te encuentras por ello llorando, en estado de shock, claudicado por el agotamiento, el terror y la desesperación. La desesperación de ver caer la puerta y haber perdido ya la cuenta de cuantos disparos iban.
Por: Iván Sainz Pardo.
jueves, 9 de junio de 2011
Historias deformes.
Me crié en la casa de mis padres, una casa grande y luminosa a las afueras de un pueblo tranquilo. Guardo miles de recuerdos de mi infancia y adolescencia allí, miles de hábitos que tenía y que cumplía rigurosamente, como si de un ritual se tratara, y aunque ha pasado el tiempo, cada vez que vuelvo al pueblo me doy cuenta de que sigo teniendo las mismas costumbres y manías.
Algo que siempre me ha gustado hacer es salir al balcón a leer. Mi madre siempre lo ha tenido muy cuidado, con maceteros repletos de geranios y gitanillas, y una mesa de forja con cuatro sillas del mismo estilo al rededor. Junto al balcón hay un gran chopo, por el que se filtra la luz de las puestas de sol. Todas las tardes de verano, a las 8 en punto, ya estaba yo sentada en una de las sillas de forja, enfrascada en cualquier libro.
A esa misma rigurosa hora, a tres descampados de distancia, un vecino daba de comer a sus palomas todos los días, y se quedaba un largo rato apoyado en la ventana, mirando al horizonte, en dirección al balcón de mi casa.
Nunca tuve demasiada relación con mi vecino, aunque parecía bastante simpático cada vez que nos cruzábamos por la calle. Era un hombre de unos 40 y tantos años, alto, con el pelo cada vez menos oscuro, y una barba corta y descuidada. De la azulada tristeza de sus ojos resbalaban unas ojeras oscuras que le impedían ocultar su tristeza. Incluso cuando sonreía, mostrando una gran fila de dientes amarillentos perfectamente colocados, daba la sensación de que rompería a llorar en cualquier momento.
Su mujer se marchó hará ya unos 6 años, según me contó mi madre se fue a vivir a Barcelona, con un picapleitos que la enamoró a base de palabrería y agasajos. Desde entonces construyó un palomar sobre su casa, y cada tarde, a las 8 en punto, sube a darles de comer. A esa misma hora ya estoy yo enfrascada en mi lectura, ajena a todo lo que me rodea. De vez en cuando levanto la cabeza y lo veo allí, apoyado, mirando, como si estuviera compartiendo conmigo las emociones de mi lectura, y aunque la distancia no me deja ver su expresión ni su cara, lo imagino llorando cuando muere uno de los personajes y a mi me resbalan las lagrimas, o cuando ocurre algo emocionante e inesperado, sonriendo con esa melancolía en los labios, a la vez que yo pongo cara de idiota y se me pone la piel de gallina, incluso mirándome con una tierna dulzura cada vez que me enfado con los personajes o me equivoco de renglón.
Supongo que él no sabrá nada de esto, y pasará los atardeceres en la ventana, triste, quizás llorando en silencio, esperando, por si ella decidiera volver con las maletas, las cortinas, y la alegría que se llevó.
Hace un par de años que yo me mudé a la ciudad para estudiar en la universidad, y en el pequeño pisito donde vivo no hay balcón, ni chopo, pero sí un gran puzzle de ventanas frente a la mía, con diferentes vidas detrás de cada una de ellas. Ahora leo apoyada en la ventana, quizás alguien piense que paso las tardes llorando, mirando la calle con tristeza, esperando a que alguien regrese con mi felicidad.
lunes, 30 de mayo de 2011
miércoles, 18 de mayo de 2011
: GRIS

La chica sensible, la misma que siempre se ha emocionado con los paisajes bonitos, la que escribía poesías asimétricas con el corazón y no con las manos, la que lloraba cuando lloraba el protagonista de cualquier película, la que se conmovía con las canciones de los cantautores y se le erizaba el vello de todo el cuerpo con la brisa del atardecer. La misma que siempre tenía un inexplicable "te quiero" atragantado en el paladar, la que miraba a los ojos de la gente como una niña pequeña buscando un tesoro, la que tenía una maraña de nudos marineros enredados desde la boca hasta el estomago y buscaba a tientas un desenmarañador que se la desenmarañase...
... Ahora está vacía, o por lo menos así se siente ella, desolada por una colosal y abrumadora insensibilidad.
Sus ojos están tristes y cansados, y su mirada es incapaz de ver más allá de lo que tiene delante. Quizás ahora es cuando empieza a ver la vida tal y como es.
martes, 10 de mayo de 2011
Mares y lagunas.
Así empezó todo, y solo cuando estemos sobrios acabará. Lo sé.
Nos dejamos llevar y a mi no se me ocurrió otra cosa mejor que lanzar mi cuerpo al mar, confiando en que tú harías lo mismo, así, con toda la espontaneidad que a mi me rebosa del paladar y a ti se te resquebraja en los pulmones, por mucho que digas que no.
Te quitaste la ropa y te dejaste cubrir por el agua salada, como si estuvieras muy seguro de lo que hacías. Ni siquiera yo entiendo por qué razón me sorprende, si al fin y al cabo es lo que esperaba.
Ahora mis voces interiores no dejan de gritar y de golpearme los miedos. Me pregunto si a ti también te picarán los ojos con el agua del mar...
miércoles, 4 de mayo de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
No quiero morir sin tener cicatrices.
(El club de la lucha.)
jueves, 21 de abril de 2011
Hoy por ti, mañana por mí.
Voy a hacer una gran maraña con todos los problemas y estupideces que me tienen la mente anestesiada y la voy a tirar al contenedor de orgánica.
Que ya está bien de darle vueltas siempre a lo mismo, de amontonar los mismos pensamientos pesimistas en mi mente y martirizarme con ellos cada día. Ahora quiero volver a disfrutar con cada gota de lluvia, con cada nota de música, con cada palabra bonita... Y a quien no le guste, que mire pa' otro lao! Que ayer fue por todos vosotros y hoy es por mí, me lo merezca o no.
- Vuelve a poner esa canción y quitame la ropa, esta tarde vamos a bailar hasta que se nos desencajen los huesos de tanto reírnos.
http://www.youtube.com/watch?v=_Ee3C2m3OXE
martes, 12 de abril de 2011
Hambrienta soledad.
Despertó sobresaltada y con la boca seca. Una bocanada de oxigeno, después otra. Sus trémulas manos se dirigieron torpemente hacia su rostro para comprobar que no tenía los ojos vendados.
Forcegeó durante un momento, intentando incorporarse, pero estaba totalmente aferrada a aquella húmeda superficie sobre la que permanecía.
Sentía las llemas de sus dedos palpitando, una a una, y una presión en el pecho que apenas le dejaba respirar. Intentaba gritar cuando escuchó el tétrico auyido de un coyote cercano, tan cercano que casi podía notar su resuello en los pies.
Volvió a despertar, esta vez de verdad. Miró a su alrededor en la oscuridad, estaba en su dormitorio, sobre su cama. Las sabanas estaban empapadas en sudor y su corazón latía al ritmo con el que Jörg Michael golpea su batería en la mítica canción "Stratosphere". Pudo sentír la soledad calandole los huesos...
Deseó que el coyote estuviera aún allí.
sábado, 2 de abril de 2011
Un poco de todo con dos cervezas de más...

Quiero que me ates de pies y manos a tu cama...
Que me comas las tetas,
me regales el universo en verso,
que duermas conmigo hoy
y mañana te apartes de mi vida.
Y esque como dice Tayler Durden (así, con mayuscula):
Cuando las sombras dejan de ser sombras
la realidad suele ser una mierda.
Dios que ganas tengo de verte.
P.D: Hazme daño hasta que sangre y despues, lameme las heridas.
jueves, 31 de marzo de 2011
En boca cerrada...
- ¿Sabes? Estoy totalmente enamorado de tus defectos.
... Me gusta que tuerzas el pie izquierdo cuando caminas con prisa, que te limpies los dientes con la lengua tras comer chocolate, que te pases horas ante un espejo peinándote para luego salir a la calle y destrozarte el peinado con las manos. Adoro la sinceridad con la que me dices que el morado no es mi color, las pecas de tu nariz y ese gran lunar que tienes en la nuca. Me encanta cuando no puedes controlar esa risa histérica que resulta tan molesta, cuando pisas los charcos y sonríes, cuando me haces un corte de mangas y después me abrazas, incluso cuando cruzas los brazos de esa manera tan graciosa para que me de cuenta de que estas enfadada...
- Pues hablando de defectos... Odio que nunca quites los pelos de la ducha, que hagas ruido al mascar chicle y que pongas los pies encima del sofá. No soporto que me mires cuando duermo, ni tu estúpida poesía. Además, odio esa inútil filosofía que aplicas a la vida. Más te valdría salir a buscar trabajo...
A veces todo sería mucho mas fácil con decir un simple "Te quiero".
miércoles, 16 de marzo de 2011
jueves, 10 de marzo de 2011
Delirium tremens.

La atmosfera era demasiado gris,
como un pulmón detentado por el alquitrán de los cigarrillos de después.
De después de la gran explosión,
del estallido de sentidos,
del estrepitoso orgasmo de carcajadas,
de las palabras entrecortadas,
de los sollozos y gemidos que se aferran a las mandíbulas
con los dientes apretados. Como piojos en costura.
Todo se impregnó de un intenso almizcle,
tan nauseabundo como embriagador. Casi hipnotizante,
como un puñado de monedas de oro resplandeciente lo eran en la edad Media.
Las calles se cromaron con escombros y ceniza,
como un fino vestido de seda gris envolviendo un cuerpo de mujer.
Todo se desmoronó lentamente,
terrible y agónicamente despacio,
tanto que recordaba al caer de la nieve panda de los días de invierno,
a la flemática arena de los relojes y su caída paulatina e impasible.
Y de repente, en un gesto rápido y decidido como el de un crupier,
todo se tiñó de oscuridad y estalló en pedacitos.
Una pena que nosotros no pudiéramos verlo.
Delirium tremens…
domingo, 27 de febrero de 2011
Soledades conjuntas
No le hizo falta mirar el buzón, sabía que no encontraría mas que facturas. Nada más abrir la puerta de casa, se agachó para acariciar a su gato. Odiaba la idea de envejecer sola junto a él, como una de esas viejas amargadas de las telenovelas que cada vez le hacían llorar más, pero aún así no podía negarle cariño a una de las pocas criaturas que le habían sido fieles.
Odiaba el olor a nada que desprendían los muebles de bajo costo de aquel piso que parecía menguar día a día.
Pensó en devorar una tableta de chocolate, o en abrir una de aquellas botellas de vino que reservaba para los días especialmente malos, pero prefirió irse a dormir cuanto antes para sacar de su cabeza aquel odioso día de oficina. Abrió las sabanas y las encontró impecables. Siempre esperaba ansiosa encontrar una mancha de café o de carmín entre ellas, a sabiendas de que no ocurriria.
Como cada noche, se acostó en el lado izquierdo de aquella cama que siempre le quedaba grande, intentando no moverse demasiado para no comprobar que, efectivamente, el lado derecho seguía estando frío.
viernes, 4 de febrero de 2011
La maquina de follar.
[...]
Me eché encima y empecé a besar aquella boca de goma. De cuando en cuando echaba mano a una de las gigantescas tetas de goma y la chupaba. Le había puesto una peluca amarilla y me había frotado con la poción de amor toda la polla. No hizo falta mucha poción de amor, con la del tarro habría para un año.
La besé apasionadamente detrás de las orejas, le metí el dedo en el culo y le di sin parar. Luego la dejé, di un salto, le até los brazos cruzados a la espalda, con el candadito y la llave, y le azoté el culo con los látigos.
¡Dios mío, voy a volverme loco!, pensé.
Después de azotarla bien, volví a metérsela. follé y follé. era más bien aburrido, la verdad. Imaginé perros follando con gatas. Imaginé dos personas follando en el aire mientras caían de un rascacielos. Imaginé un coño grande como un pulpo, reptando hacia mí, apestoso, anhelante de orgasmo. Recordé todas las bragas, rodillas, piernas, tetas y coños que había visto. La goma sudaba; yo sudaba.
- ¡Te amo, querida! - Susurré jadeante en sus oídos de goma.
Me fastidia admitirlo, pero me obligué a eyacular en aquella sarnosa masa de goma. No se parecía en nada a Tanya.
Cogí una navaja de afeitar y destrocé el artefacto. Lo tiré donde las latas vacías de cerveza.
¿Cuántos hombres compran esos chismes absurdos en Norteamérica?
¿No pasas ante medio centenar de máquinas de follar si das una vuelta por cualquier calle céntrica de cualquier ciudad de Norteamérica? La única diferencia es que éstas pretenden ser mujeres.
Pobre Mike el Indio, con su polla muerta de cincuenta centímetros.
[...]
Pobre Tanya, qué poco había comido la pobre... básicamente queso barato y uvas pasas. nunca había deseado dinero, ni propiedades, ni grandes coches nuevos, ni casas lujosas. Jamás había leído el diario de la tarde. no deseaba en absoluto una televisión en color, ni sombreros nuevos, ni botas de lluvia, ni charlas de patio con mujeres idiotas. Jamás había querido un marido médico, o corredor de bolsa, o miembro del Congreso o policía.
Y el tipo de la gasolinera sigue preguntándome:
- Oiga, ¿qué fue de aquello que trajo a hinchar aquel día? Pero ya no me lo preguntará más. Voy a echar gasolina en otro sitio. Y no volveré tampoco a la barbería donde vi la revista del anuncio de la muñeca de goma hinchable de Von B.
Voy a intentar olvidarlo todo.
¿No harías tú lo mismo?
CHARLES BUKOWSKI.
jueves, 27 de enero de 2011
Último rayo de sol.
y nosotros nos mantenemos abrazados.
Como en señal de protesta.
Nunca nos gustaron los juegos con reglas, ni las quejas exorbitantes.
A nosotros nos basta con un par de metros cuadrados de colchón (a veces incluso menos), y no es necesario que lo digas, ni que yo te lo demuestre... los dos sabemos que lo sabemos,
y no hay más que hablar.
Pero por si acaso, devuelveme el apretón,
mirame en silencio sin decirme que me quieres y que esto es especial, que no están las cosas como para andarse con cuentos, y así no hay a quien le salgan las cuentas.
¿Recuerdas todas las historias que me contaste sobre el caos y el fin del mundo?
... no mires por la ventana. Están callendo los últimos trocitos de cielo sobre el asfalto, y las calles se han teñido de color violeta, ya sé que tu me contaste que todo se mancharía de naranja.
El violeta es mucho más bonito, no puedes negarlo.
Bailaremos el último rock'n'roll, mientras tú me dices al oído -me encanta como hueles- y yo sonrió y me retuerzo por tu aliento en mi cuello. Sabes que siempre me fascinó tu voz, sobre todo cuando permanecíamos en silencio.
Sé que en cualquier momento me harás un gesto con las cejas, y tu sonrisa maliciosa me dirá -Vamos, vuelve a la cama-, yo me haré la remolona, y cuando pienses que ya no hay nada que me pueda convencer, te dejaré que me robes una sonrisa (de esas en las que se ven las dos filas de dientes y se arruga la nariz).
Ya sabes que odio todo lo predecible, pero el humo y la desesperación de ahí afuera hacen que esas cosas ya no me importen...
Tararea de nuevo esa canción marcando con tus dedos el ritmo en mi espalda, y desvisteme. Puede que la próxima explosión no sea muy lejos de estos dos metros cuadrados...
miércoles, 19 de enero de 2011
Capas y capas de nada que hacen llorar.
sábado, 15 de enero de 2011
... a media noche.
Yo sabía que él no era la solución, pero qué podía hacer? Ni el café, ni los libros, ni las drogas me hacían mantener los ojos abiertos, y si algo he aprendido en mi corta vida es que con los ojos cerrados no se va a ninguna parte.
Lo que algunos llaman conformismo, para mí es un simple pasatiempo. Y no me vengan con el cuento de que nunca han visto la teletienda hasta las 5 de la mañana por no enfrentarse al desamparo de una cama vacía...
miércoles, 12 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
Apocalipsis
Lloverán aciagas semillas desde el mismo infierno, desde el infierno de miles de astros, que sembrarán el pánico en las tierras áridas de nuestro ya pútrido planeta.
Aquellos a los que ahora llamamos "humanos" serán los mismos que actuarán de forma cerril y atroz. Serán las bestias salvajes que mostrarán toda la crueldad debastadora que acabará con todo.
Aunque no todos los hombres se transformarán en cernícalos inmundos y hediondos, también habrá otros que correrán despavoridos por las fuliginosas calles, como medrosos animalillos, tan irracionales e instintivos como los demás. Como todos.
Estaremos avocados al trepidante abismo del fin. Entonces no habrá distinciones de raza, sexo, ni cultura, todos seremos parte de la misma materia orgánica en descomposición, del mismo montón de estiércol al que siempre hemos pertenecido y que nosotros mismos hemos ido construyendo con laborioso esfuerzo... Solo que entonces, lo sabremos. Cuando no haya remedio alguno.
domingo, 9 de enero de 2011
Sabanas
- ¿Y el amor?
- ¿El amor? Otro estúpido invento del hombre, como las armas, la religión, la depresión, el suicido, el dolor, el llanto, el sarcasmo, la moda, los colores fosforitos, la lluvia ácida, el tabaco con alquitrán, los bonsáis, el contestador automático, las salas de espera, los orgasmos, las fabricas de conservas, el zumo de plátano, la inteligencia de los animales, las fobias, la coca-cola light, los tatuajes, los alimentos transgénicos, las bombillas de bajo consumo, el césped artificial, los saxofones, los instrumentos de cuerda y percusión, los relojes, el rímel, los corsés, la prisa, los horóscopos, las matemáticas, los cuentos de princesas, las princesas...
Pintura de Alexander Timofeev.











