Sístole // diástolE

martes, 11 de enero de 2011

Apocalipsis

Estallarán los universos, todo se reducirá a ceniza. No quedará títere con cabeza.


Lloverán aciagas semillas desde el mismo infierno, desde el infierno de miles de astros, que sembrarán el pánico en las tierras áridas de nuestro ya pútrido planeta.

Aquellos a los que ahora llamamos "humanos" serán los mismos que actuarán de forma cerril y atroz. Serán las bestias salvajes que mostrarán toda la crueldad debastadora que acabará con todo.

Aunque no todos los hombres se transformarán en cernícalos inmundos y hediondos, también habrá otros que correrán despavoridos por las fuliginosas calles, como medrosos animalillos, tan irracionales e instintivos como los demás. Como todos.

Estaremos avocados al trepidante abismo del fin. Entonces no habrá distinciones de raza, sexo, ni cultura, todos seremos parte de la misma materia orgánica en descomposición, del mismo montón de estiércol al que siempre hemos pertenecido y que nosotros mismos hemos ido construyendo con laborioso esfuerzo... Solo que entonces, lo sabremos. Cuando no haya remedio alguno.

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