Entras al baño y yo me quedo sentada en la cama, sosteniendo el silencio.
Desde ahí casi puedo escucharte. Casi puedo oír tu mierda resbalando por la fría y delicada porcelana hasta llegar a la calma del agua. No sé exactamente con qué consistencia. No sé si de forma explosiva, salpicando enfurecidamente, o si por el contrario, se sumerge lenta y dramáticamente, casi imperceptible. No lo se, no puedo oírlo.
Entonces siento miedo, el silencio se interrumpe con mis pensamientos y me da verdadero pánico.
Y pienso que yo soy un 60% agua.
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